Con el auspicio de

Agenda Bilateral

Este año asistimos a lo que puede ser un cambio fundamental para la historia de la relación entre Argentina y los Estados Unidos.

La visita del presidente Barack Obama, en el mes de marzo, más allá de la química especial que tuvo con su par argentino, Mauricio Macri, y del intercambio de elogios entre ambos, fue calificada por los medios especializados en política como el primer paso concreto hacia una agenda bilateral activa entre ambas naciones.

Obama había señalado, durante su viaje, que estaba dispuesto a trabajar con Argentina, mientras que Macri resaltaba el comienzo de una relación madura y constructiva entre ambas naciones.

Y los resultados no se hicieron esperar: a la resolución del conflicto con los holdouts, del que se esperaba un efecto estabilizador para las finanzas argentinas, le siguieron una serie de medidas que vigorizan la asociación entre la Argentina y los Estados Unidos. Hubo, por lo pronto, acuerdos preliminares para mejorar la seguridad en el continente, aumentar el comercio y las inversiones entre ambas naciones y fortalecer la cooperación en el sector energético.

Las líneas del camino están trazadas. Se esperan los frutos de este trabajo conjunto en los próximos años.