Con el auspicio de

Diplomacia Ciudadana

La dinámica de la globalización, durante las últimas décadas, ha generado entre las sociedades del planeta una conciencia espontánea de que las relaciones internacionales son algo clave para la vida de las naciones.

Esta redefinición de la identidad nacional como algo inescindible de la identidad colectiva, adquiere una relevancia decisiva en el marco de lo que a fines del siglo XX se define como el proceso de Globalización. La diplomacia ciudadana es la consecuencia de la necesidad de construir puentes bilaterales entre los estados. Puede ser definida, en términos generales, como la labor concertada entre distintos sectores de la sociedad civil para promover la negociación, a través de distintos canales, entre los estados que conforman la comunidad de naciones.

Esta labor comprende, entre muchas otras, la participación en foros multilaterales, el monitoreo y la elaboración de enmiendas o contrapropuestas a los documentos oficiales, la presión para que se cumplan los acuerdos y la denuncia de su incumplimiento. Incluye no sólo a las organizaciones no oficiales ya existentes, sino a todos los actores sociales, cualquiera sea su nacionalidad, sexo, profesión, situación social o ideología.